

Ayer no se acabó la liga. El Mallorca todavía puede aspirar a entrar en Europa, en la que la UEFA sigue abierta. Pero uno de los alicientes del partido, que era el futuro de los banquillos quedó claro con una victoria brutal. Manolo Jiménez aplastó a Manzano. Le dio una lección magistral sobre como plantear un partido, no darlo por perdido e ir a por él en desventaja. Sobre saber rectificar el planteamiento y seguir luchando pese a ir en inferioridad. El no hacer cambios siempre mirando para atrás, el que se puede sacar delanteros... Y al pobre Jiménez le pitan en Sevilla… ¿Qué harían con Goyo?
No me resisto a poner lo que opinan de Manzano en Sevilla. Al menos el redactor del As en la previa del partido:
“Manzano, intencionadamente, escribió en su blog una carta de despedida. Ya ocurrió el año pasado. Cuando aparece el Sevilla en el horizonte, al técnico jiennense se le suben los colores como a la joven adolescente que se cruza con su primer chico deseado. Está loco por venir a Nervión y no pierde una oportunidad para demostrarlo. Jiménez maneja sospechas acerca de ese deseo: "Estas cosas siempre salen en los mismos partidos".”
Pero volviendo al partido, los planteamientos iniciales no eran muy distintos. Supuestamente un 4-2-3-1, aunque digo supuestamente porque Borja Valero no es un media punta. Es un centrocampista creativo que juega mejor más retrasado sacando la pelota. Pero se lo concederemos. En el minuto 2, el Mallorca tomó ventaja. Si íbamos a esperar y defender, ahora más. Las cosas iban bien, hasta que dos de los que nunca fallan, Aouate y Ayoze no se entendieron y regalaron el empate. Poco después, minuto 25, Negredo se expulsó. Y para mí justamente. Si tu sueltas la pierna, desde el suelo sin balón y por detrás, debe ser roja. Hay que cortar con esto y es la segunda jornada consecutiva que lo hace.
Primera lección de Jiménez. Con el delantero centro expulsado, fue valiente y sacó otro. El Mallorca en superioridad se acercaba al área sin peligro. Se le daban mejor las jugadas a balón parado colgadas por Julio Álvarez. Pero con el tiempo cumplido, y el árbitro en el fondo deseando nivelar el partido expulsó a Ramis. La entrada era evitable y mas en el descuento, pero Ramis se lanzó a lo loco por detrás y la expulsión es comprensible. Manzano, aspirante a entrenar en Sevilla, mostró y demostró lo que es. Un cagón. Quitó a Julio Álvarez, extremo derecha para meter un central. Ahí se retrata cada entrenador (Yo le sumaria a la gente que repasase cuantos partidos seguidos van que el cambio de Manzano es el extremo derecha, sea Jonás, Varela o Julio Álvarez. Se vaya empate, ganando o perdiendo, jugando en casa o fuera, en inferioridad o superioridad… Manzano es más previsible que Telemadrid hablando de Zapatero). Jimenez se atrevió a seguir mirando hacia adelante con uno menos y jugando fuera, Manzano en igualdad enseguida recompuso atrás y sin sentido.
Y con ese cambio, sinceramente, muchos nos olíamos que a lo más que aspirábamos era al empate. Pronto se vio la segunda lección de Jiménez. Navas, diestro, juega en la derecha, Capel/Perotti, zurdos, juegan en la izquierda. Y eso les vale para conducir la pelota hasta el fondo y centrar. Si quieren sorprender van hacia el centro. Manzano desde hace varios años, cuando se ve estancado, saca los dos brazos y hace el gesto de cambiarse de banda. Nunca consigue nada. De hecho muchas veces es contraproducente, porque Julio Álvarez con la izquierda no hace absolutamente nada (Ni Varela, ni Scaloni, ni Borja, ni Arango con la derecha...). Pero ya daba igual, porque el que se había desplazado allí era Borja Valero. No es un extremo, pues encima a pierna cambiada. La única persona que maneja la pelota del Mallorca con criterio, echada a perder en el costado. Me gustaría ver a Manzano como sentaría estas cosas en el Pizjuan…
Y con el paso de los minutos se impuso la lógica. El Sevilla hizo dos goles. Provocados en la banda. Una falta desde el costado en la que a Dragutinovic le salió un disparo potente y que sorprendió a Aouate y en una internada que remato Perotti, ante una defensa dormida.
Con el 1-2 Manzano no había tocado nada. Con el 1-3 si se animó (por fin). Jiménez, las cámaras de la Sexta, de Telemadrid y por supuesto de Canal Sur esperaban las soluciones del tercer entrenador mejor pagado de España. Su aportación fue la de quitar al delantero centro, máximo goleador del equipo y sacar a Webo (En Tenerife, contra el penúltimo también quitó a Aduriz). El público lo recibió con pitos y con razón. Esa es su ambición. Y esa fue la tercera lección de Jiménez. Sirvió para desnudar a un entrenador plano, cobarde y sin ideas.
El partido tuvo poco más (otra expulsión, la demostración de que Webo es la persona mas indigna de llevar el numero 9, que Josemi no debería dedicarse al fútbol...), pero lo importante es la lección que dio Jiménez a Manzano. Apabullante. Y Del Nido miraba atento en el palco...









