Todos los años hay que lamentar alguna terquedad de Manzano, alguna decisión que acaba desquiciando a los aficionados, pero el jienense se niega a rectificar. Así se veía jugar a Prats en vez de a Moya, a Josemi en lugar de Scaloni o de Mattioni (aquí hay jugadorazo), a Corrales en vez de Ayoze, a Pereyra en vez de a Basinas por ejemplo. Este año llevamos padeciendo el ver a Borja Valero, el autentico motor y cerebro del equipo desperdiciado en la banda, dono de no aporta en la creación de juego, no puede suministrar balones y no puede marcharse por velocidad. Hoy, 31 jornadas después, y pese a contar con dos bajas titulares (Ramis y Julio Álvarez). Manzano decidió usar la lógica, haber bien las cosas desde el inicio y no desperdiciar 45 minutos como paso la semana pasada en Almería.
El once era el lógico. Un 4-4-2, normal, con Borja en el centro, con los extremos en su banda, con Mattioni de lateral. Enfrente venia el Valencia, un rival temible, pero cansado de su compromiso entre semana y con un arrastre de bajas en la parcela defensiva increíble. Encima Emery decidía dejar en el banquillo a Silva y Villa. Oportunidades así hay que aprovecharlas y el Mallorca empezó de manera impresionante. En los primeros minutos se vio un torrente de ocasiones, desde lejos, en el área, entrando por una banda o en la otra. Chori anoto el primero, Webo el segundo, pero Cesar salvo a su equipo en varias oportunidades mas y el larguero no quiso que Varela siguiese ampliando la cuenta de golazos que tiene. Encima, el holandés Maduro que jugaba de central cayó lesionado. Más problemas atrás y un cambio menos para Emery, por si pensaba sacar su arsenal que estaba en el banquillo. Al descanso 2-0 y una imagen increíble. Equipo atacando, jugando bien, gustándose pero siendo un bloque compacto en defensa que no había permitido chutar entre palos a los ches.
En la segunda parte todo adquirió mayor velocidad. Webó desperdicio sentenciar el partido y Jordi Alba en la jugada siguiente marco para el Valencia. Era en el minuto 46, un 2-1 que podía traer nervios. Pero este Mallorca, a diferencia de lo habitual, no se echó para atrás. Había jugado un partidazo y sabía que podía volver a anotar. Y así Webó se encontró en varias ocasiones uno contra uno contra Cesar. Pero el portero, el mejor de su equipo, salvo con maestría. Hasta que en un magnifico contraataque del Chori Castro, no fueron los jugadores del Mallorca, sino que Manuel Fernandes, de central improvisado se lo marco en propia meta. El 3-1 volvía a dar tranquilidad y permitía al Mallorca alejarse de los nervios.
Y así siguió el partido. Nunes y Rubén (gran partido de este muchacho, del que siendo sinceros está cuajando un gran año pese a las reticencias que mostré en su fichaje) frenaron a Zigic, a Mata y demás. Emery probo cosas y recurrió a Vicente y Silva pero sin suerte. De hecho se gano el cabreo con Banega, que llego a chocar con él, soltarle el brazo y no darse la vuelta cuando su entrenador le hablaba, recomiendo que veáis las imágenes. Pero eso son problemas de casas ajenas. El Mallorca siguió a lo suyo. Con Borja dirigiendo, con Ayoze que mejora semana tras semana, con el Chori entrando por banda de un desquiciado Alexis, Mattioni regateando en el área como buen brasileño e incluso Martí se permitía emular al galgo y subir con fuerza. El partido era del Mallorca.
Por si no era suficiente, Fernandes decidió culminar su tarde de despropósitos. Picado con Aduriz le soltó un cabezazo al vasco. Evidentemente vio la roja y completó el desastre valenciano. Con Maduro lesionado y Fernandes sancionado, mas sus peleas con Banega veremos con que nos sorprende Emery la semana que viene. Pese a eso, Pablo Hernández logro hacer el 3-2 en, posiblemente, el único fallo defensivo de la defensa del Mallorca. Y pese a que el árbitro añadió 5 y jugadores del Mallorca veían tarjetas por perder tiempo de manera destacada el partido se acabó y el Mallorca sigue soñando con ir a la Champions.