Qué difícil es hacer una valoración del encuentro del
Mallorca. Yo titulé
ayer en el prepartido de RCDM que era un partido para no fallar. Rival peleando por el descenso, jugando en casa, ocasión para mantener la cuarta plaza y consolidar al menos la plaza de Europa
League. Pero al final todo enloqueció.
Me gustaba la alineación de Manzano. Sin Josemi, con Mattioni y Varela en la banda derecha. Nada más sacar de centro Aduriz vio a Munua de espaldas e intentó sorprender desde el medio, pero el tiro se fue alto. Una pena. Pese a eso el partido no terminó de arrancar. No hubo apenas ocasiones. Un fallo de Víctor, solo dentro del área que incomprensiblemente lanzó fuera en los primeros minutos y poco más. El Mallorca no estaba cómodo y el Málaga no salía con fuerza. Hasta que en el 44 hubo una de esas situaciones que alteran todo el partido. Mattioni centró suave, Munua Salió y se comió la pelota que rebotó en el poste, Aduriz iba a rematar y Stepanov cortó con la mano. Penalty y tarjeta roja. Sin discusión. Otra cosa ya es el problema que tiene el Mallorca desde el punto de penalty. Hoy la suerte suprema recayó en el Chori Castro. El sexto lanzador en partido oficial tras Webó, Martí, Borja Valero, Aduriz y Julio Álvarez. Es evidente que el penalty lo tira el que se imponga en el campo. No hay órdenes desde el banquillo ni una jerarquía, porque nadie es un lanzador eficiente. Y como era de preveer el Chori telegrafió su disparo y Munua lo sacó. Al descanso 0-0, pero al menos en ventaja numérica.
En la segunda parte, Muñiz tuvo que sacrificar su segundo cambio para reestructurar la defensa, y el Mallorca salió consciente de que no podía desaprovechar la oportunidad. Hubo oportunidades, el Chori entraba bien por la izquierda, Mattioni por la derecha, y en el 60 Manzano decidió dar un paso adelante. Webó y Julio Álvarez entraron al campo en lugar de Víctor y Varela, dos de los peores del encuentro. Lo del mallorquín empieza a ser preocupante. No se puede excusar en falta de oportunidades porque las ha tenido y muchas, pero cada vez surjan más dudas de que sirva para 1ª división. No hace goles, no va bien por arriba, no crea juego, falla lo sencillo… y Varela no aportó nada en la hora que estuvo sobre el campo.
Y en esa última meda hora el Mallorca mejoró, se acercó el área de Munua y dispuso de ocasiones. Botó varios corners sin éxito y Mattioni siguió internándose rompiendo la defensa. Incluso Aduriz lanzó al poste un uno contra uno franco y fácil dentro del área pequeña que le había dejado Webó de cabeza. El Málaga se defendía pero dio un par de sustos. Primero en una jugada que se adelantó Aouate y Obinna entró dejando la plantilla sin balón. Mejuto no iba a atreverse a dejarlo con 9. Luego en otra más clara en la que regateó a Aouate y Rubén salvó en la línea. Ni eso fue motivo para que un normalmente cagón Manzano hiciese uno de los escasos atrevimientos que se le han visto en 5 años en Palma. Retiró al lateral izquierdo y metió un delantero más. Nada que reprochar a la valentía, aunque siendo sinceros, mi cambio hubiera sido por el Chori Castro que se arrastraba por el campo sin poder más y al irse Ayoze quedó la banda izquierda convertida en una autopista para el Málaga.
Y en una de esos centros por esa banda, y un despeje de Martí al centro, llegó el gol malagueño por medio de Obinna. Era el 0-1 que dejaba en la estacada muchos sueños de Champions. Pero al menos el equipo no bajó los brazos y buscó el empate. Y llegó en una jugada discutidísima. En una falta mal botada el balón lo luchaban entre todos, Keita recibió un empujón y cayó al suelo y allí se quedo tumbado al sol de Mallorca, Munua Salió a lo loco y tropezó con ´´el. Aduriz remató a puerta vacía e hizo el empate pese a las protestas malagueñas.
Quizá lo más bonito de este año no sea el entrar en Europa, con un equipo justito, sino el “creer”. Ver a los jugadores coger la pelota y llevarla al medio, la gente animar, pensar que se va a hacer el 2-1 es mucho más bonito. Es lo que da sabor y se disfruta del futbol. En esos 4 minutos no hubo más. Aduriz y Keita se pelearon de manera vergonzosa en la que el club debería poner una buena multita a ambos y Mejuto, arbitro cobarde y pese a que se había perdido 1 minuto en las protestas pitó el final antes de cumplirse los cuatro. Lo mismo hizo la semana anterior en Villarreal. Es un chulo, se encara con los jugadores pero luego se echa para atrás y no quiere complicarse la vida. Menos mal que le quedan 4 partidos…